La Cinematografía es fotografía en movimiento. Se obtiene proyectando, por medio de un cinematógrafo, una sucesión de fotografías, la cuales, por efecto del fenómeno de la persistencia de las imágenes de la retina, recomponen el movimiento y dan la ilusión de realidad. Inicialmente, en el cine mudo, la cadencia de toma y de proyección era de 16 imágenes por segundo. Al convertirse en sonoro, la velocidad fue aumentada, por necesidades técnicas, a 24 fotogramas por segundo. En el cine amateur, se usan indistintamente, las cadencias de 16 y 24 cuadros por segundos. De hecho la cinematografía nació en febrero de 1895, cuando los hermanos Auguste y Louis Lumière, franceses, patentaron un tomavistas automático llamado Cinematógrafo.

En un principio éste sólo servía para impresionar noticiarios, escenas cortas y de carácter cómico. Poco a poco, merced al perfeccionamiento y mejora de las cámaras, las películas y los objetivos, se consiguió impresionar cintas más extensas. En los tiempos primitivos del cine, para filmar se utilizaban escenarios aprovechando la luz natural que producía más extrañas sombras, y cuando los técnicos vieron la aceptación obtenido por las primeras cintas cinematográficas, se ocuparon en perfeccionar aquello que era sólo un balbuceo de lo que es el cine de hoy, y en toda Europa se estudiaba la forma de impresionar más velozmente, de aplicar la luz artificial en los escenarios, y en Francia e Italia, donde el nuevo arte prendió rápidamente, se montaron los primeros estudios importantes, produciendo buen número de películas de tipo serio u cómico que se exportaban a todas partes de mundo. Pathé Frères y Léon Gaumont fueron dos casas franceses cuyas organizaciones distribuyeron películas en el mundo entero. Hasta ese momento las películas habían consistido en algún drama de seiscientos metros, escenas cómicas de doscientos metros, noticiarios, películas científicas, cultivos de flores, vista de industria en marcha, altos hornos, etc.

En 1909, en Francia, Pathé Frères lanza ya una película importante de mil metros: El Asesino del Duque de Guisa interpretado por actores de la Comedia francesa, Cecile Sorel y Le Bargy. Italia ofrece Quo Vadis? Y Los Últimos Días de Pompeya basada en la novela de Lord Lytton. El cine presentado como espectáculo de barraca tiende a elevarse de tono y surgen productores en Alemania, Inglaterra, Suecia y Dinamarca; pero su producción no podía competir con la francesa y la italiana.

La guerra de 1914-1918 interrumpió la manufactura de películas es esos dos países que abastecían el mundo, y entonces los Estados Unidos inician su industria con películas inspiradas en sus personajes del Oeste, con el caballista valiente y simpáticos, los pieles rojas, la joven de rubios tirabuzones y surgen Mary Pickford y Charles Chaplin.

Los vastos medios que contaban los americanos y la depresión en Francia e Italia después de la Primera Guerra Mundial, hacen que las películas procedentes de América del Norte varíen rápidamente y que en lugar de los asuntos ingenuos con que se inició su producción salgan de Hollywood, donde se habían instalado los primitivos estudios "Triangle", "Keystone" y "Vitagraph", cintas que pueden rivalizar con las mejores que habían producido Europa, como Intolerancia, dirigida por David W. Griffith. Son cuatro directores que en poco tiempo ponen la industria americana en la primera fila David W. Griffith, Thomas H. Inde, Cecil B de Mille, director de Los Diez Mandamientos y Rey de Reyes y el francés Maurice Tourneur que había cruzado el Atlántico para instruir a los que se ocupaban del cine en América.

La organización americana pronto se extiende por todo el mundo y éste en general se abastece del producto que sale de Hollywood. Esta es la situación de la industria cinematográfica que va de 1914 a 1925, año en que se empieza a hablar del cine sonoro. No tarda mucho el rumor en convertirse en un hecho y también es en un cine de Nueva York, el teatro Wagner de Broadway, donde el día 6 de agosto de 2006, sirviéndose del aparato "Vitaphone", presentado por los hermanos Warner, se oyó que salía de la pantalla para explicar el noticiario, suprimiendo así los títulos por las palabras. La película grande que figuró en el primer programa de cine sonoro fue Don Juan y protagonista de la misma el actor John Marrymore. Este filme era sonoro, pero no hablado.

A Don Juan le siguió El Cantante de Jazz en la que el cantor Al Jolson entonaba unas canciones y pronunciaban algunas palabras. La novedad entusiasmó en general, y cuando se presentó la cinta totalmente hablada Las Luces de New York, los entendidos, incluso aquellos que no creían posible que el cine hablado pudiera llegar a ser una realidad, comprendieron que se había dado un paso definitivo.